Encuentro de los mares

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Entrevista

Juan Luis Gómez Pinchetti: “El consumo de algas frenará el excesivo de carne”

Mónica Ramírez

 

Juan Luis Gómez Pinchetti, director científico del Banco Español de Algas de Taliarte y profesor titular de la Universidad de las Palmas de Gran Canarias, será uno de los ponentes del próximo Encuentro de los Mares donde hablará del estado actual de las investigaciones de las macro y microalgas como fuente de alimentación humana.

El científico Juan Luis Gómez Pinchetti trabaja actualmente como director científico en el Banco Español de Algas de Taliarte, entidad que gestiona el parque científico marino de la Universidad de las Palmas de Gran Canarias, y que cuenta con una colección de algas  y cianobacterias originales del entorno de la Macronesia. A raíz de ello, participa en varios proyectos como el de la biotecnología en el sector de la microalga. “Nuestros antecedentes se encuentran en el desarrollo de la producción de algas tanto micro como macro en Canarias porque consideramos que es una zona muy interesante por la situación geográfica y las características medioambientales además de por los beneficios económicos que tiene la isla para el desarrollo de la actividad”. 

Uno de los puntos más interesantes de su investigación y trabajo es el que está relacionado con la producción de algas para consumo humano. “Últimamente, en Europa, se le está dando un valor importante al desarrollo de la producción de algas y la generación de actividad industrial en el sector. Nosotros promovemos actividades y proyectos relacionados con ello. En ese sentido, una de las líneas más importantes, desde el punto de vista social, es la producción de algas para consumo humano”. Y añade “las algas tienen un montón de aplicaciones en el mundo animal, en temas biomédicos, nutracéuticos, cosméticos… pero nos interesa, en particular, el dirigido al consumo humano. De hecho, hablaré de cuál es la situación actual de las microalgas desde el punto de vista de la alimentación en mi ponencia en Encuentro de los Mares”.

El consumo de algas cuenta con una larga tradición en países orientales como Japón, China o Corea. “Nosotros en el mercado occidental, estamos intentando adaptar todo ese conocimiento a nuestra manera de trabajar. Tanto en los sistemas de obtención de biomasa como en la gestión de la pesca, que cada vez es menor porque cada vez se cultiva más”. Según apunta el científico, se cultivan, principalmente, tres grupos de plantas y de estos tres grupos, solo unas pocas son comestibles. “La mayor parte de la biomasa a nivel industrial que se genera en el mundo, prácticamente el 90%, viene de sistemas de cultivo. Y de esa biomasa, el 50-55% va para consumo humano. En Occidente estamos adaptando tanto las condiciones de producción como las especies. En cualquier caso, el número de especies de algas destinadas a cultivo o consumo, de las miles que existen, son unas 50-60”, destaca.

Dentro de esa línea, Juan Luis trabaja, actualmente, en un proyecto de producción de microalgas que él define como “novedoso”. “Desde hace unos años, todo el mundo conoce lo que es la espirulina y la clórela pero ahora, en el mercado europeo, están empezando a incorporar otras especies que sabemos que funcionan desde el punto de vista de la alimentación y que están cumpliendo todas las normativas europeas de Novel Food”, declara.

Pese a las múltiples propiedades de las microalgas, su producción todavía no puede desarrollarse en grandes cantidades debido a la complejidad de su cultivo. “Técnicamente es más difícil producir microalgas que macro. Por lo que, aunque la demanda es alta, la producción es todavía pequeña. Además, la utilización de microalgas en aplicaciones industriales tiene más valor que en la industria de la alimentación “. Una situación que Gómez considera que se solucionará “a medida que vayamos resolviendo los problemas en la producción de biomasa”.  Y añade “con el potencial que tienen, en el futuro las posibilidades de que consumamos también microalgas de forma frecuente es alta. Ahora en la actualidad, lo que más se produce para consumo es macroalga”.

¿Sustituirán las algas a carnes y pescados?

Dadas las propiedades de estas plantas marinas, la pregunta está presente en todos los debates. Sin embargo, Gómez tiene clara la respuesta: el consumo de algas no acabará sustituyendo al de otros productos como la carne o el pescado sino que los complementará. “Nunca vas a tener un plato compuesto solo por algas pero sí que van acompañar nuestra forma de cocinar. Pueden ser recetas simples. Una tortilla española con algas, un revuelto de ajetes y setas con algas… pero nunca van a ser el elemento principal de un plato”. Resume las razones, principalmente, en dos. “Primero porque no estamos acostumbrados y segundo,  porque nos están pidiendo que consumamos productos variados en nuestra dieta para que sea equilibrada”. Juan Luis no quiere dejar pasar la ocasión para añadir que, cada vez, tendremos menos pescado de pesca extractiva y más de acuicultura que, “además, está llegando a unos estándares de calidad estupendos. Con las algas pasará lo mismo”.

La popularidad de las algas en las cocinas, señala Juan Luis, se debe, principalmente, a los chefs estrella quienes han incorporado este tipo de productos a sus menús. “Y a medida que haya más en el mercado, su utilización será mas frecuente”. 

Otra de las ventajas del consumo de algas es que frenará el excesivo consumo de otros alimentos como el de la carne. “La carne y el pescado son fuente de proteína y las microalgas lo son. De hecho, la espirulina cuenta con un alto contenido en proteína aunque su sabor guste más o menos. Otro ejemplo representativo lo encontramos en el mundo de los insectos. Se está promoviendo su consumo, y de hecho, existe ya una normativa. Las harinas de insectos son una fuente de proteína. Y decimos lo mismo, te pueden gustar más o menos pero estamos hablando de técnicas de producción sostenible y respetuosas con el medio ambiente en un escenario de cambio climático. Con las algas pasa lo mismo. Las microalgas son fuente de proteína y las macroalgas de carbohidratos. Lo que tienen sobre todo es mucha fibra. Eso sí, tú no puedes sustituir una fuente de proteína animal por otra vegetal como es la de la microalga pero sí lo puedes combinar y acompañar en la organización de tu dieta”.

El profesor avanza que en 2030 “las algas serán una industria importante como fuente de alimento”, no solo en Europa sino también en Sudámerica o Estados Unidos donde cuentan con iniciativas encaminadas a desarrollar sistemas de producción de algas para el consumo de la población. 

En cuanto a si las algas podrían convertirse en nuevas fuentes de energía o combustible, en sustitución del petróleo, Juan Luis explica “En los últimos 20-25 años ha habido un boom muy importante en cuanto a la producción de microalgas para la obtención de biocombustible. Existen varios tipos pero, fundamentales hablamos de cuatro: biodiesel, biometano, bioetanol y biohidrógeno. Hace unos años, cuando se dijo que el combustible fósil se acababa y que debíamos buscar alternativas, se apostó por los biocombustibles. Sin embargo, la materia prima que se utiliza para producirlos es también fuente de alimento. Ahí tenemos la soja o el maíz, por ejemplo. ¿Qué pasó? Como son más rentables para biocombustibles que para alimentación, se corría el riesgo de que se dejara de vender para alimentación, que es lo que empezó a pasar en lugares como Brasil o África. Ahí saltaron todas las alarmas. Por tanto, se señalaron las microalgas como otra de las alternativas a tener en cuenta. El problema es que técnicamente y económicamente no son rentables. Todavía tenemos que mejorar mucho las técnicas de producción y procesado de la biomasa para poder competir con los biocombustibles fósiles. De hecho, actualmente un biodiesel de microalga cuesta 2 euros frente al euro del fósil. No es competitivo. A esto se añade la noticia de que, finalmente, no nos quedaremos sin materia fósil, así que… De todas maneras, ese precio tendrá que bajar de aquí a unos años”. 

Finalmente, Juan Luis destaca que las algas están inscritas dentro de los elementos considerados sumideros de carbono para mitigar los efectos del cambio climático. Entre los proyectos más importantes que se están desarrollando, tanto en los países orientales como en los occidentales, es ese precisamente: promover granjas marinas de macroalgas como sumidero de los efectos del cambio climático. “Una de las cuestiones que se deriva de ello es, ¿para qué puedes usar esa biomasa que cultivaremos en el océano? ¿Las vamos a hundir en el océano para generar nuevo carbono en la atmósfera o las vas a utilizar como fuente de alimento? Aquí hay un debate interesante. Utilizar sistemas grandes  de producción como sumidero de carbono sí, pero, ¿qué vamos a hacer con esa biomasa?”. Ahí queda la pregunta. ¿La resolveremos en Encuentro de los Mares?

 

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